JABALÍES A LA ESPERA 3ª EDICIÓN

JABALÍES A LA ESPERA 3ª EDICIÓN

Editorial:
EDITORIAL CANCHALES
Año de edición:
ISBN:
978-84-949363-5-7
Páginas:
385
-10%
60,00 €
54,00 €
IVA incluido

El autor habla en este libro de una de las formas más emocionantes de cazar: Jabalíes en esperas nocturnas. Para él, la caza es más que una afición, y en la mayor no era suficiente con dejar que la suerte le llevara a los cochinos al puesto que en sorteo le hubiera correspondido. Tenía que buscarlos, escogerlos por el tamaño de sus pistas, estudiar sus querencias, sus rarezas, sus horarios y con todos estos datos, sin prisas, elegir el sitio donde esperarlos en soledad, hasta llegar al deseado momento del encuentro. Sus relatos son escenas de caza con descripciones exactas del terreno en que se practican, pero hay más: personajes y oficios propios de los campos extremeños; furtivos a los que acompañó de niño, carboneros con los que compartir café junto al horno de leña, donde se cuece lentamente el carbón en las noches de verano, sacadores de corcha, caseros, ganaderos y guardas, viejos habitantes de la Extremadura de siempre que, creyendo en Dios, rezan todavía a la Luna, porque intuyen la influencia de sus ciclos en sus propias vidas.

Un feliz descubrimiento literario, un soberano tratado que rebosa pasión, sinceridad, pericia cinegética, amor a un paisaje… (Xavier Trías de Bes, TROFEO CAZA)

Ocupará un hueco entre los clásicos de la literatura cinegética (Juan J. Viola, DIARIO HOY).



Opiniones aparecidas en medios de comunicación:

REVISTA TROFEO
JABALÍES A LA ESPERAJavier Trías de Bes
Al Ándalus ediciones amplía su Biblioteca Cinegética. Corrigieron la prisa y la inexperiencia de la selección y presentación de los primeros títulos y no me importa admitir que Al Andalus está haciendo una excelente colección en la que títulos como «recuerdos de Montería», «Los Lobos de la Canchera», «Estampas de caza mayor», «El Montero de Alpotreque», o lo que ahora nos ocupa, brillan con luz propia. El joven abogado y cazador José Murillo Sánchez (Cáceres, 1964), autor de Javalíes a la espera, constituye, para quien esto escribe, un feliz descubrimiento literario. No siempre ha sido posible decir lo mismo de uno u otro autor natural de esta fascinante Extremadura, fuente inagotable de escritores de caza. José Murillo no quiere pecar de pretencioso -son sus palabras- al pensar que escribió un manual de cómo cazar jabalíes en espera «porque es un tipo de caza que nunca se domina» y «porque entiendo que habrá tantos esperando como cazadores» dirá irónicamente. Puede que tenga razón, pero anuncio al lector que a José Murillo «se le ha dado» un tratado sobre la práctica de esta incierta cacería y en línea con muchos de los lanzamientos e historias. Tiene catorce años cuando empieza a practicar la espera de los jabalíes de la mano de Francisco Madera Amado, el «Quico», guardia veterano de Aliseda. A «Quico» -con quien estoy seguro que usted y yo simpatizaríamos mil maravillas- lo veo como el «ayudante de caza» de Pepe Murillo y tiene la generosidad de no dejar nunca de lado lo mucho que se ha beneficiado de su experiencia y consejos, de los que, más tarde, también se aprovecha el lector porque Murillo no permite que este sabio y discreto personaje se adhiera al texto. Pero la primera influencia de la caza la recibe del autor de su padre, dejando que su hijo lo acompañe «como mochilero a los montes, a los pasajes de palomas y a los golpes de liebres y perdices, como coleccionista?

Pepe Murillo no podría haber comenzado mejor su viaje literario. Es un libro que derrama pasión, sinceridad, habilidades de caza, amor al paisaje («desconfianza del cazador sin paisaje», me sugirió Paco León una vez). Y el paisaje es la memoria y hay una búsqueda de esa memoria, la personal y la transmitida, en este honesto libro, escrito con la frescura de la primera vez y con un raro y simple sentido del ritmo. Un libro que desprende un cómplice y cautivador aroma familiar: los padres y la mujer por su constante apoyo; los primos Enrique y Joaquim, el tío José Fernando (autor del prólogo) y Juan José Viola «por las sugerencias y correcciones»; el tío Manuel Sánchez-Herrero, autor de los grabados… Y unas espontáneas, sencillas e íntimas fotografías de amigos, de jabalíes, de perros y de ollas en el campo. Pero hay una, de luz morbosa, que no tiene nada que ver con las otras: en ella nos sorprende una dama de serena y encantadora belleza, que sólo apoya su antebrazo izquierdo en la cabeza del cerdo sacrificado. Reza al pie: mi madre. A sus pies.

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