¿UN NUEVO CORAZÓN PARA EL FÚTBOL?

¿UN NUEVO CORAZÓN PARA EL FÚTBOL?

Editorial:
USHUAIA EDICIONES SCP
Año de edición:
Materia
FÚTBOL: NARRATIVA Y ENSAYO
ISBN:
978-84-16496-91-4
Páginas:
272
-5%
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13,30 €
IVA incluido

Con 73 años me agarro al fútbol como medicina mental, estudiando su evolución permanente como superación personal. Y analizo planteamientos como el de Miguel Delibes: «Creo que el fútbol era hace setenta años más espontáneo y menos táctico, con la consecuencia de que se metían muchos más goles». Decía Juan Cruz que «En el fútbol la melancolía dura hasta el partido siguiente».


«¿Un nuevo corazón para el fútbol?», escudriño en este ensayo de fútbol que «El futbol no se concebía como un juego de equipo sino de individuos, de ahí que cada uno pretendiera realizar su “proeza” individual, culminándola en gol». Insiste Vicente del Bosque: «Lo que vale es jugar al fútbol» (…) «En el futuro no veo la muerte del toque ni que sólo se vaya a un tipo de futbolista fuerte». Interesante lo que nos dijo Guardiola: «Me educaron para descifrar el juego. A la mayoría de jugadores nadie les ha dicho nada. A muchos entrenadores no les interesa nada de lo que estamos hablando. Desde jóvenes, a los jugadores les dicen que hay que luchar, que hay que ganar y esas cosas, y llegan a primera división sin conocer el juego».


Mis manifiestos del fútbol encontraron posos de felicidad, de amargura, de entusiasmo, de alabanza. Y Gary Hammel me ilustró: «Los expertos en tácticas militares intentan descubrir las raíces profundas de la ventaja competitiva…» Pero William Shakespeare concretó la esencia: «Qué me importan a mí los músculos, la estatura, el cuerpo y el tamaño de un hombre? Denme su espíritu…»


Martín Caparrós nos habló del fútbol pandémico: «El coronavirus desafía la antropología y sociología del fútbol. No solo por ser un deporte de contacto, sino porque los hinchas están acostumbrados a gritarse los goles a la cara, a salpicarse de saliva».


En el fútbol, por supuesto, se manifiesta con generosidad el placer de disfrutar con los errores ajenos. Los alemanes utilizan un término, «Schadenfreude», para recoger esa mala práctica de regodearse del mal ajeno. En España, quizás, se resuelve con el «choteo» al contrario.


Y estoy muy de acuerdo con Carlos Cueva cuando afirmó: «El efecto más claro de la ausencia de público en los estadios es el árbitro… Sin público, el árbitro se vuelve neutral». El colmo ha sido llegar a conclusiones como que «El penalti pitado a Militao fue “inconstitucional”». Afortunadamente, podemos esgrimir una apabullante evidencia: «El Reglamento siempre ha estado en el origen de los grandes cambios en el fútbol».

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